Sí, hay olores que me hacen viajar en el espacio y en el
tiempo.
En esta noche solitaria sólo tengo que cerrar los ojos.
Cerrar los ojos y abrir un libro. Acercar la nariz y sentir ese olor tan
característico… tan indescriptible que me embriaga y me evoca fuertes recuerdos
de las primeras clases de primaria.
O la dulzura olfativa que desprendían los yogures caseros de
mi madre. Acordes de azúcar y melocotón enredaban las ocasiones especiales.
Los recuerdos son más vivos si hay un olor asociado a ellos.
Es curioso. Te invito a que lo pruebes. Seguro que tienes algún olor escondido
en la memoria que ni siquiera tú sabes que existe y estarás satisfecho de haberlo
encontrado y revivir tiempos pasados.
Es sencillo ser feliz.
Besos de cierre.
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